Para detectar una posible enfermedad o patología en la glándula tiroides lo principal es estar atentos a los posibles cambios que se puedan producir en nuestro cuerpo y organismo, así como a la aparición de nuevos síntomas. Cuando encontramos un nuevo síntoma, es esencial acudir al médico para que valore la situación y realice las pruebas pertinentes.

Cómo actúa la tiroides y sus características

Cuando hablamos de la tiroides, nos referimos a una glándula endocrina, la más grande del cuerpo con peso en torno a los 15 gramos, una forma parecida a la de una mariposa. Esta se encarga de procesar las hormonas tiroideas T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina). La T3 cuenta con una potencia unas cuatro veces superior a la T4, aunque la vida de esta hormona es mucho más corta.

El metabolismo del cuerpo está regulado por la tiroides y las hormonas que ésta sintetiza. Esto implica que, cuando no están a niveles normales, pueden alterar las principales funciones que realizan como la absorción de alimentos, la estimulación del crecimiento del organismo, variar la velocidad de ideación o incluso producir problemas en el descanso durante la noche.

¿Dónde se sitúa la tiroides?

La glándula tiroides está situada en la zona del cuello, por debajo del hioides. El inicio del esternón marca el límite en la zona inferior, mientras que a ambos lados se encuentra protegida por los músculos esternocleidomastoideos.

Enfermedades de la tiroides: posibles causas

Las causas de una enfermedad en la tiroides pueden ser muy diferentes. Incluso un mismo trastorno puede proceder de varias fuentes diferentes. Una de las enfermedades más comunes relativas al tiroides es el bocio simple, pero no existe un diagnóstico único ya que el entorno suele jugar un papel fundamental en el desarrollo de esta enfermedad. Entre ellos destacan el déficit de yodo en la dieta, que se suele dar en comunidades de personas de una misma región, o problemas en la producción y la segregación de hormonas, normalmente derivados de trastornos genéticos.

Las enfermedades "autoinmunes" también juegan un papel fundamental en las posibles causas de problemas en la tiroides. Es posible que las propias células que se encargan de la propia defensa del cuerpo humano ataque al organismo que produzca un mal desarrollo de las funciones de la glándula. Otras cuestiones que también afectan son causas congénitas, problemas derivados del uso o el abuso de fármacos y posibles tumores.

Enfermedades de la tiroides

Una vez que conocemos que las causas que pueden derivar en un desequilibrio de la tiroides pueden ser muy extensas, es vital reconocer los síntomas por los cuales podemos detectar algunas de las principales enfermedades que afectan a esta glándula.

1. Hipotiroidismo

Cuando la tiroides no puede procesar las hormonas necesarias del cuerpo se denomina hipotiroidismo. La principal causa a nivel mundial, según los estudios, es la falta de yodo en la dieta diaria o, en su defecto, la tiroiditis de "Hashimoto", una enfermedad autoinmune. Podemos identificar esta afección a través de los síntomas que produce, tales como pérdida de memoria, piel seca, hipertensión, posibles edemas en la cara, cansancio generalizado y, en algunos casos, un incremento en el tamaño del corazón.

2. Hipertiroidismo

En el extremo contrario del espectro nos encontramos con el hipertiroidismo. Esta enfermedad se produce cuando la tiroides aporta más hormonas de las que el organismo necesita. La "Enfermedad de Graves", una afección autoinmune, suele ser la causa más habitual. Podemos realizar una detección precoz si identificamos algunos de los siguientes síntomas: exceso de sudoración, adelgazamiento excesivo manteniendo la misma ingesta de alimentos, insomnio, temblores y arritmias.

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Cómo se tratan las enfermedades tiroideas

Al haber tantos tipos de enfermedades que afectan a la tiroides, la cantidad de tratamientos que se pueden llevar a cabo también es muy heterogénea. Cada caso debe ser estudiado con detenimiento para así llegar a la causa subyacente original. Esto no siempre es posible y en los casos más graves la única opción es comenzar con los cuidados paliativos del paciente y tratar de reducir al mínimo los síntomas.

Debemos prestar atención a la aparición de nuevos síntomas y dirigirnos a nuestro médico para una correcta valoración así como, la realización de pruebas complementarias para diagnosticar y encontrar la causa de las enfermedades de la tiroides.