El calambre muscular es una contracción brusca, sostenida y dolorosa de un músculo. Puede asociar un “nudo” o contractura palpable de la musculatura afectada, se resuelve progresivamente en segundos o minutos y se presentan predominantemente en los músculos de las piernas. Constituyen un síntoma frecuente, pues se estima que uno de cada tres adultos sanos presenta calambres musculares en las piernas.

¿Cuáles son las causas o factores que favorecen su aparición?

Como se ha mencionado, los calambres musculares son frecuentes en adultos sanos, apareciendo principalmente asociados al envejecimiento, el ejercicio físico y durante el embarazo. A partir de los 65 años, una de cada dos personas presenta calambres musculares en las piernas, típicamente durante el sueño e interrumpiendo el descanso nocturno. La causa es desconocida y, aunque se les denomina calambres “benignos”, estos pueden afectar al sueño y a la calidad de vida de los pacientes. En cuanto al ejercicio físico, los calambres musculares son frecuentes, especialmente si el esfuerzo es intenso y si no se practica deporte regularmente. Estos aparecen frecuentemente tras el ejercicio y en menor medida durante el mismo. También se desencadenan asociados a esfuerzos intensos en ambientes muy calurosos, típicamente en profesiones como mineros, bomberos o soldadores. Respecto al embarazo, suelen aparecer en el tercer trimestre hasta en un 30% de los embarazadas y desaparecen tras el parto.

Por otro lado, existen múltiples condicionantes médicos que pueden desencadenar la aparición de calambres musculares, como fármacos, enfermedades metabólicas, endocrinológicas, neurológicas o hereditarias. En general, cuando son secundarios a enfermedades, estos suelen aparecer asociados a otros síntomas y se desencadenan principalmente por dos motivos: debido a alteraciones hidro-electrolíticas o déficits vitamínicos secundarios a enfermedades metabólicas, endocrinológicas o fármacos; o como consecuencia de una hiperactivación de los nervios que estimulan los músculos debido a enfermedades neurológicas.

Entre las diferentes enfermedades metabólicas que asocian calambres musculares, destacan la insuficiencia renal y la insuficiencia hepática. En pacientes con malnutrición o síndromes de malabsorción intestinal los calambres musculares surgen debido a déficits de electrolitos y vitaminas, principalmente potasio, calcio, magnesio, vitamina D y vitaminas del grupo B. Respecto a enfermedades endocrinológicas destacan el hipotiroidismo, hipoparatiroidismo o la diabetes mellitus. Así mismo, también aparecen en situaciones que implican una reducción importante del volumen de líquidos corporales, como la diálisis, diarrea o vómitos.

Respecto a los fármacos, los más frecuentemente asociados son las estatinas (empleados para reducir los niveles de colesterol) y los diuréticos (fármacos que “estimulan” al riñón a eliminar líquidos corporales y reducen la tensión arterial). Del mismo modo, existen múltiples enfermedades neurológicas que pueden producir estos síntomas, principalmente aquellas que afectan a los nervios periféricos y a las neuronas motoras. Los calambres musculares también pueden aparecer en el seno de otras enfermedades neurológicas, aunque no como síntoma principal, como son la Esclerosis Múltiple o la enfermedad de Parkinson.

calambres musculares

¿Qué hacer si aparecen calambres en las piernas?

Como se ha mencionado previamente, los calambres musculares son frecuentes como síntoma aislado en población sana, asociados a ejercicio físico intenso, edad avanzada y el embarazo. Sin embargo, existen múltiples enfermedades que pueden desencadenarlos. Por tanto, se recomienda consultar a un médico siempre que interfieran en el sueño y en la calidad de vida o aparezcan asociados a otros síntomas como debilidad generalizada, pérdida de masa muscular o de fuerza, síntomas sensitivos (como entumecimiento u hormigueo), pérdida de peso, calambres persistentes o en múltiples localizaciones.

¿Hay tratamientos disponibles?

En el caso de los calambres musculares relacionados con el ejercicio, se recomiendan ejercicios de estiramientos, hidratación adecuada y evitar la sobrecarga o el entrenamiento excesivo, especialmente tras largos periodos sin practicar deporte. Del mismo modo, los ejercicios de estiramientos también se recomiendan durante el embarazo y en los pacientes con calambres nocturnos. Cuando aparecen, el estiramiento de la musculatura afectada puede acelerar su resolución.

Respecto al tratamiento médico y farmacológico, este dependerá de la causa de los calambres musculares, como por ejemplo la corrección de déficits vitamínicos o electrolíticos o el tratamiento de enfermedades endocrinológicas. Por tanto, el tratamiento específico dependerá de la causa y deberá estar indicado siempre y exclusivamente por un médico. No se recomienda automedicarse o la toma de suplementos nutricionales sin supervisión médica.

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