¿Qué es la tos y por qué ocurre?

La tos es un síntoma muy frecuente y es uno de los motivos de consulta más comunes para el pediatra. La tos es un mecanismo de defensa de nuestro organismo para eliminar secreciones, partículas irritantes o un cuerpo extraño de la vía respiratoria. Por ello, aunque como padres nos preocupe que nuestro hijo tosa, debemos pensar en ella como un aliado para mantener la vía área limpia.

Causas de la tos

Sin duda la causa más frecuente de tos son las infecciones respiratorias de vías altas, es decir, los catarros. Otras causas comunes son el asma, neumonía, bronquiolitis, laringitis, tos psicógena o tos nerviosa, goteo nasal posterior, atragantamiento o la enfermedad por reflujo gastroesofágico, entre otras muchas. Como veis, la tos puede ser debida a patología en cualquier nivel de la vía respiratoria e incluso en otras localizaciones

Tipos de tos

Podemos clasificar la tos en función del tiempo de duración de la misma:

1. Tos aguda

La tos aguda es aquella que dura menos de 3-4 semanas. En la mayoría de las ocasiones se producen por cuadros catarrales que se resuelven de forma espontánea en 2-4 semanas.

2. Tos crónica

Hablamos de tos crónica cuando esta dura más de 4 semanas, y en este caso será necesario evaluar al niño para determinar su origen. En cualquier caso, la mayoría de los niños con tos crónica son en realidad niños sanos que tienen infecciones respiratorias recurrentes por virus. Pensad que si los niños tienen 8-10 infecciones respiratorias al año, que además se agrupan en los meses fríos, y que pueden durar hasta más de 3 semanas... al final son muchos días de tos, y puede ser normal.

La tos podemos también clasificarla según sus características:

3. Tos seca

La tos puede ser seca, es decir, no se oye moco. Suele ser más repetitiva y ocurre por inflamación o irritación. Ocurre por ejemplo al principio o al final de los catarros, en caso de atragantamiento (tos de inicio súbito), asma o hiperreactividad bronquial, por sustancias irritantes (tabaco) o por alergias ambientales (ácaros, pólenes).

4. La tos puede ser productiva, “blanda” o con flema

Es decir, se oye moco y lo movilizamos al toser. Es típico que sea tos nocturna o al levantarse, por el acúmulo de secreciones. Lo más habitual es que ocurra en contexto de catarros, pero también puede ocurrir en las bronquitis, neumonías...

5. Tos puede ser perruna o de foca

Es una tos ronca o metálica, como en las laringitis, en donde ocurre una inflamación de la laringe. En estos casos puede aparecer afonía y estridor, que es un ruido agudo al coger aire.

6. Tos con pitos o silbidos

Es la que ocurre cuando hay un broncoespasmo, como en el caso de las bronquiolitis, bronquitis o asma. A veces pueden escucharse al acercarnos al pecho del niño, sin necesidad de fonendoscopio. Suele ser una tos nocturna o desencadenada por el ejercicio físico, frío o la risa.

7. Tos nerviosa o psicógena

Este tipo de tos ocurre en niños mayores de 6 años, y típicamente desaparece por la noche o cuando se distrae al niño.

8. La tos paroxística

Es aquella que se caracteriza por accesos o ataques de tos muy seguidos e intensos, que a veces cursan con un gallo o silbido cuando finalmente coge aire, y ocurren generalmente debido a infecciones como la tos ferina.

9. Tos nocturna

La tos nocturna es muy habitual, ya que es frecuente que la tos empeore por la noche. La posición horizontal y estar sin moverse facilita que se acumule todo el moco en la vía respiratoria y aparezca el reflejo de la tos. La tos nocturna a veces puede despertar al niño y ser más repetitiva y molesta que durante el día, dificultando el descanso. La tos debido al asma o la laringitis también es habitual que se presente más por la noche.

tos nocturna

¿Cuándo hay que tratar la tos?

La tos producida por catarros no necesita tratamiento. No hay evidencia científica que justifique el tratamiento de alivio de la tos. De hecho, no está recomendado el uso de jarabes expectorantes, mucolíticos, antitusivos ni descongestionantes nasales en menores de 6 años, y especialmente en menores de 2 años. Esto es así porque no se ha demostrado que tengan utilidad, y sus riesgos pueden superar los beneficios.¿Recordáis que la tos es un mecanismo de defensa? La tos nos interesa para mantener la vía respiratoria abierta y limpia. De lo contrario se puede retener más moco, con más riesgo de otitis y neumonía. En algunos casos sí es necesario un tratamiento específico que ayuda a calmar la tos, como es el caso de la laringitis, las bronquitis o las neumonías.

¿Cómo tratar la tos en los niños?

  • Lavados nasales con suero en caso de obstrucción nasal, sobre todo antes de comer y antes de dormir.
  • Mantener al niño en una postura semi-incorporada, por ejemplo, elevando un poco el cabecero de la cuna o la cama.
  • Mantener al niño bien hidratado: ofrecer líquidos con frecuencia, sin forzar.
  • Evitar el humo del tabaco en casa.
  • La miel ha demostrado ser útil en la tos nocturna e irritativa. Pero recuerda que no debe administrarse en menores de 1 año por riesgo de botulismo, y en niños mayores, hay que lavar después los dientes por su contenido en azúcar con el fin de evitar caries.
  • En caso de fiebre o malestar puede administrarse un antitérmico/analgésico como el paracetamol.
  • Administrar tratamiento inhalado si ya lo tiene prescrito por su pediatra (por ejemplo, salbutamol).
  • En caso de las laringitis, el tratamiento es un corticoide oral que también debe prescribir el pediatra. Un remedio casero eficaz es el vapor que sale al abrir el grifo de agua caliente de la ducha o ponerle a respirar aire frío del balcón o la nevera.

¿Qué es lo que no se recomienda?

  • Los antibióticos sólo son útiles en caso de sospecha de infección bacteriana, por ejemplo, neumonía, sinusitis, otitis...
  • Aunque el remedio de la abuela de poner la cebolla cortada en la habitación del niño está muy extendido, la realidad es que no hay evidencia científica que apoye su uso.
  • La homeopatía y los jarabes naturales para la tos tampoco han mostrado su beneficio.
  • Los famosos ungüentos a base de mentol o eucalipto en la piel para la tos nocturna tampoco se recomiendan, especialmente en menores de 3 años. Tampoco hay estudios científicos que avalen su eficacia.
  • Ojo con los humidificadores. Su uso es controvertido y en general no están recomendados, sobre todo en caso de patología bronquial. Necesitan un buen mantenimiento para evitar que proliferen bacterias y hongos. Sí podría ser útil en ambientes secos, pero durante un corto periodo de tiempo y manteniendo un 40- 60% de humedad ambiental, ya que un exceso de humedad produce más moco.

¿Cuándo acudir al pediatra?

  • Cuando la fiebre en el niño dura más de dos-tres días (en bebés menores de 3 meses consultar siempre) se deberá consultar al pediatra.
  • Tos y mocos durante más de 10-15 días.
  • Se asocia malestar general, irritabilidad, somnolencia o decaimiento.
  • Dolor de oídos o supuración.
  • Si aparecen signos de dificultad respiratoria: se le marcan las costillas al respirar, se le hunde el hueco que queda por encima del esternón, respira de forma más rápida y más agitada, tiene quejido al respirar o si le notamos pitido en el pecho o un sonido agudo al coger aire (estridor).
  • Tos que aparece de forma muy brusca y vuestro hijo estaba jugando con objetos pequeños o algún alimento con riesgo de atragantamiento.
Bibliografía
  • Tos persistente. Pediatr Integral 2021; XXV (1): 5 –12
  • Moneo Hernández I, Asensi Monzó M, Rodriguez Fernández-Oliva CR. Guía de Algoritmos en
  • Pediatría de Atención Primaria. Tos crónica en AP. AEPap. 2017 (en línea)
  • Decálogo de la tos de la AEPAP: https://www.familiaysalud.es/sites/default/files/decalogo_tos.pdf